Japón quedó libre de energía nuclear

Con la parada de la central nuclear de Tomari, Japón quedó hoy libre de energía nuclear después de cuatro décadas –el país es parte del club atómico desde 1966. Ahora Japón enfrenta una oportunidad histórica al mismo tiempo que da una lección al mundo sobre lo prescindible de esta fuente energética.

Catorce meses después de Fukushima, el desastre nuclear más importante desde Chernobyl, Japón logró salir de la crisis producida por el terremoto y el tsunami.

No hay ningún motivo por el que Japón deba volver a encender ninguno de sus reactores, pero hay, como mínimo, 150.000 razones para que no lo haga: los evacuados de la crisis nuclear japonesa. Ellos conocen mejor que nadie que los riesgos de la nuclear son demasiado grandes. Los 437 reactores que hay desperdigados por el mundo, 437 bombas atómicas latentes, pueden –y deben– comenzar a ser apagados. Hoy Japón comenzó a demostrarlo.

Esta es una señal que atemoriza a la industria atómica. Si Japón pasa el verano sin nuclear y logra cumplir sus compromisos de reducción de emisiones de CO2, la realidad habrá probado una vez más lo que hace tantos años Greenpeace viene advirtiendo: la energía nuclear no es ninguna solución al cambio climático, es peligrosa, cara y contaminante; pero por sobre todas las cosas, es innecesaria.

* Extracto del artículo de Mauro Fernández, Campaña Clima/Energía, Greenpeace Argentina (Fuente)

Atucha I, un riesgo prescindible

El último martes se produjo un récord sin precedentes de demanda energética en la República Argentina, según informó la Cámara Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA). Por la intensa ola de calor, se registró un pico a las 14:40hs y correspondió a una demanda de 21.907MWe. Sin embargo, Atucha I, la primera central atómica inaugurada en América Latina en 1974, viejita ya, no ofreció energía para cubrir esa demanda.

En el marco del mayor desafío que enfrentó la humanidad en mucho tiempo, los efectos sociales y ambientales del calentamiento global, los líderes políticos están –¿están?– a la búsqueda de nuevas y rápidas opciones energéticas, sustentables y baratas, para diversificar la matriz energética global. ¿Qué salida encontró Argentina para hacer más sustentable su matriz? Apostar por esa misma energía atómica a la que apostaron Chernobyl y Fukushima. La misma energía atómica que sufrieron sus muertos, sus enfermos y sus evacuados.

Lo curioso del día de ayer, fue que en el pico de demanda, Atucha I tuvo que salir de servicio en una parada no programada por una falla en el generador eléctrico de la turbina. Además de evidenciar que las fallas en las centrales nucleares existen y son corrientes –como en cualquier actividad humana, al contrario de lo que la industria quiere hacer creer–, lo magnífico es que se haga luz sobre lo prescindible de una central obsoleta y pequeña como Atucha.

Un vocero del Ministerio de Planificación, en un intento de llevar calma a la población por la falta de suministro declaró que esa situación “no complicará el abastecimiento satisfactorio de la demanda” ya que Atucha “aporta sólo 300 megavatios a un sistema de 22.000”, y que “existe suficiente producción energética para atender toda la demanda”

* Extracto del artículo escrito por Mauro Fernández, Greenpeace Argentina.

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El potencial eólico, columna de Greenpeace sobre la necesidad de ampliar la matriz energética

El matutino Página 12 publicó una nota titulada “Opciones para ampliar el menú” en la que dos columnistas explican la necesidad de modificar la dependencia de los hidrocarburos como fuente de energía. Ernesto Boerio, ingeniero integrante de la Campaña de Clima y Energía de Greenpeace Argentina, advierte sobre los riesgos de la energía nuclear y explica el abanico de opciones con que cuenta nuestro territorio.

El potencial eólico

Las recientes pruebas en Atucha II darán paso al comienzo de las operaciones de la central nuclear el próximo año. Dirán que la energía nuclear es desarrollo, que es avance científico, que es progreso, que es energía limpia, que nos dará independencia porque es un recurso estratégico. Todo lo contrario, la energía nuclear es como se pensaba el desarrollo en los ’70, pero el progreso de la Argentina de hoy tiene que pasar por el desarrollo de las energías renovables.
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